Dedicatoria
"Para que el tiempo no borre lo que la fe ha edificado."
El libro no es solo una crónica de ladrillos y cemento; es el alma de una comunidad que se negó a olvidar. A través de estas páginas, la Parroquia Nuestra Señora de Coromoto de Los Olivos recupera su voz, desde los humildes días La capilla del Yocoima, pasando por el "Rancho de Dios" hasta la majestuosidad de su consagración actual. Un testimonio vivo para que las generaciones futuras comprendan que su historia comenzó en la entrega de quienes nos precedieron.
El libro sobre la historia de la parroquia Nuestra Señora de Coromoto de Los Olivos ya es una realidad y, dentro de poco, llegará a manos de los feligreses. Este proyecto fue el fruto de un trabajo de aproximadamente seis meses, en los que se recopilaron numerosos testimonios de los protagonistas de esta crónica, ademas de fotografías e importantes documentos.
Al revisar el índice, nos encontramos con un mensaje de Monseñor Carlos Cabezas y una introducción sobre el significado del jubileo parroquial. Posteriormente, el relato se desarrolla cronológicamente: desde la capilla del Yocoima hasta el "Rancho de Dios", continuando con las crónicas de la remodelación, la construcción del campanario y la consagración del templo, para concluir con la realidad actual de la parroquia en el siglo XXI.
El libro recoge información invaluable sobre el significado de la fe católica, no solo en Los Olivos, sino en toda la ciudad. Obispos, párrocos y laicos comprometidos, aparecen en sus páginas, dedicando un capítulo muy especial al legado del Padre Santiago Ollaquindia.
Estas líneas se quedan cortas para describir la importancia de esta obra e inclusive, lo escrito es solo la “punta de iceberg”de números testimonios que muchas veces prefirieron el anonimato. Es la primera vez que nuestra comunidad decide rescatar su memoria para que —en tiempos donde todo pasa rápido y se imponen las reglas del olvido— la gente de hoy y las generaciones venideras tengan un testimonio fiel de los orígenes de la fe en nuestro sector.
Es fundamental destacar que el verdadero protagonista del libro es la historia de la parroquia contada por su gente. No se trata de un simple listado de nombres donde quepa el reclamo de quién falta o quién sobra. Tampoco es solo la crónica de una construcción civil o de la urbanización como tal; es, sencillamente, el esfuerzo por documentar la vivencia de la fe en esta comunidad. Para quienes trabajaron en ella, esta labor se convirtió en una especie de trinchera para resistir al nihilismo y al at 6veísmo contemporáneo que, con frecuencia, amenaza los espacios donde la fe aún permanece viva.







