Los Olivos en 1968, cuando, todavía no era Puerto Ordaz

martes, 8 de febrero de 2022

El Guri 158 en la edad de oro de Puerto Ordaz

Puerto Ordaz tuvo su esplendorosa edad de oro que, palabras más palabras menos, es un período mitológico, en que se vive la utopía de un estado perfecto e ideal, tal y como lo definía el ilustre poeta griego Hesíodo. Y ciertamente, así se vivía en Puerto Ordaz en los años 70, con la firme creencia de estar en un lugar perfecto, un paraíso natural, habitado por gente valiosa y laboriosa que todo lo hacía con calidad y excelencia. En este sentido, me quiero referir brevemente a la familia Cesca fundadora del Taller Friulli, indiscutiblemente uno de los mejores del país en aquel momento, al extremo, de que un reconocido piloto de carreras que habitaba en la capital les encargó la fabricación de un vehículo deportivo que nada tenía que envidiar a los que traían importados al país; es más, al verlo nadie se imaginaba ni remotamente que estaba hecho en Puerto Ordaz.


El Guri 158

 Me cuenta Tarcisio Cesca que, “El Guri 158, como se llamaba el vehículo, se comenzó a construir en el año 1971, en el Taller Friuli de los hermanos Cesca. El número 158 quiere decir: primer vehículo, 5 velocidades 8 cilindros. Se hizo por encargo de un piloto de carreras automovilísticas de esa época, llamado Roberto Fracchia. Él lo diseñó y se construyó sobre un chasis de Alfa Romeo Giulietta, año 1965; se le montó un motor Ford 8 cilindros preparado, y con caja de 5 velocidades, puente trasero stingray autoblocante. La carrocería fue hecha totalmente a mano, por los hermanos Tino y Arielo, y la parte mecánica por los hermanos Tarcisio y Ennio” . La calidad del Guri 158 fue tan notoria que ocupó un importante espacio en una publicación de la revista Automóvil de Venezuela. 

 Luego posteriormente, su dueño se lo llevó a Caracas, donde seguramente al pasearse por las calles de la capital, daba la impresión de que era un valioso producto europeo, cuando la realidad era que “nació” al sur del Orinoco, en una naciente ciudad, que fue la esperanza de un país, pero que lamentablemente no pudo superar los obstáculos que el absurdo humano le colocó en el camino 

Ver la imagen del Guri 158 es una prueba más de lo que era posible en la edad de oro de Puerto Ordaz

martes, 4 de enero de 2022

Los Olivos: un sentimiento en movimiento



Mi estimado sobrino Carlitos, que nació en Unare, vivió en Caronoco, Caracas y el exterior, nunca tuvo el placer de vivir físicamente en Los Olivos, pero siempre ha estado allí. En días pasados, recordando lugares importantes donde ha transcurrido la vida familiar, decía que, más que espacios físicos, esos sitios son sentimientos que poco a poco le van dando forma a la historia de nuestras vidas; y eso es lo que significa Los Olivos para su gente: un sentimiento.

Aunque las circunstancias han convertido a la urbanización en un lugar solitario, porque -entre otras cosas- muchos se han ido, esos que están lejos siempre están pendientes de lo que pasa en Los Olivos, aunque no esté pasando nada: a primera hora de la mañana se hace el primer contacto telefónico con los familiares para saber si ya han desayunado y que están comiendo; porque la curiosidad siempre ha sido una característica de los "Oliveños"; a media mañana la cosa se repite para saber si todavia hay agua y el trabajo doméstico no se ha atrasado; más importantes son las informaciones del medio dia, sobre lo que se almuerza y al caer la tarde y llegar la noche hay que estar al tanto de las visitas de los vecinos y las siempre importantes noticias  de las actividades de los ladrones.
 
Esto es así, porque aunque estén en la quinta avenida de Nueva York la gente de Los Olivos no olvida su "terruño" que es un sentimiento que no se olvida fácilmente. Y lo que aquí se cuenta hay que agradecérselo a los avances tecnológicos que remedian parcialmente el distanciamiento con las video llamadas e intercambios de imágenes y sonido en tiempo real, evitando que los seres queridos y el ambiente familiar quede congelado en el recuerdo.

Muchas veces al despertar, creemos que estamos en Los Olivos, pero al no escuchar las paraulatas, o el ruido que hace el autobus de Sidor, regresamos a la realidad que nos revela que estamos lejos acompañados de muchos sentimientos

Caracas 3  de enero de 2022
De Gioconda Lezama y José Carlos Blanco, con mucho cariño para la gente de Los Olivos  

viernes, 10 de abril de 2020

El primer autogol de Los Olivos


La historia de Los Olivos está llena de anécdotas vecinales más que de crónicas oficiales. Y entre éstas, las del fútbol son las mas amenas de esa tradición oral. Siempre se presenta la discusión sobre lo que realmente sucedió en el pasado, y los protagonistas quieren que sus recuerdos estén por encima de lo que cuentan los demás. En este ambiente hoy vamos a recordar el primer autogol del “futbol oliveño”

En 1970 se celebraba la Semana del Colegio Yocoima. Entre las actividades culturales y deportivas que se programaban, estaba una tómbola y un partido de fútbol entre el equipo de 5to grado del Colegio Yocoima y el del Colegio Loyola. En el Yocoima el futbol se practicaba en el terreno donde hoy está la cancha techada: era de tierra y las porterías eran dos palos y un mecate como travesaño, sin mallas porque en aquellos años eso era un lujo. 

Era un encuentro importante, porque “El Loyola” era uno de los equipos de mayor tradición futbolística; casi se podía decir que era la lucha del gigante Goliat contra el joven David, que ese día estaba dando mucha pelea y no se dejaba vencer fácilmente, llegando el juego casi al final empatado 1 a 1.  En la banca del Yocoima estaba un jugador desesperado porque quería jugar. De repente, el entrenador, conocido por el apodo de “Tuyuyo” le gritó ¡Entra en la defensa!

Emocionado, se plantó en el área para rechazar los ataques del Loyola. En una de esas, quedó un balón picando frente a la portería del Yocoima y el recién incorporado defensa trató de despejarlo de media chilena, con la mala suerte, que el despeje salió hacia su propio arco convirtiéndose en un “golazo en contra”. Fue una gran frustración, porque con ese gol su equipo perdió. Al final, sin hablar con los amigos que se burlaban, se fue a su casa a meditar acostado en una hamaca

Después el personaje de esta historia -cuyo nombre nos reservamos a ver si lo adivinan- se convirtió en uno de los mejores jugadores de Los Olivos, pero no ha podido olvidar su debut con aquel autogol que marcó el inicio de su carrera y que siempre lo recuerda como una de sus mejores anécdotas futbolísticas.

Menos mal que en aquella época los entrenadores no eran tan exigentes como ahora porque los errores se perdonaban y no se condenaban tan rigurosamente como en estos tiempos  

sábado, 15 de febrero de 2020

Pioneros del fútbol en Los Olivos



La historia de los Olivos está ligada a la práctica del fútbol. Antes de que asfaltaran las calles, los muchachos jugaban en ellas; después comenzaron a acondicionar terrenos vacíos donde a veces con piedras y otras con palos, se improvisaban porterías, donde se
enfrentaban  equipos formados entre los "chamos del vecindario". Hablar de pioneros o fundadores siempre es difícil porque se corre el riesgo de cometer injusticias, dejado por fuera a quienes merecen estar en primera fila, dando protagonismo a los que no tienen el mismo mérito. Pero en este caso, no se corre  ese riesgo, porque Rosario Cassiani y Tiziano Scarso son indiscutiblemente, pioneros del fútbol de los Olivos.

Cuando la urbanización comenzaba a poblarse y no existía la cancha que ahora todos disfrutan, Rosario con su hermano Franco, Tiziano y otros más, jugaban en los terrenos que todavía estaban sin urbanizar. De allí salió  el primer equipo: un equipo de fútbol de calle, que se enfrentó al Colegio Loyola en el terreno donde ahora está a “cancha de beisbol” del Colegio Yocoima; encuentro que estaba empatado antes de suspenderse por la lluvia. Después se enfrentó a sus rivales de Villa Brasil, en el terreno donde hoy está la Casa de la Cultura en frente del Supermercado, con resultado favorable de un gol a cero.  Y así, se desarrollaron estas caimaneras hasta que se organizó y celebró en primer Inter barrios en 1968,  de cual escribiremos más adelante.

Pero si hay algo que no puede discutirse a Rosario y Tiziano, y es que tienen  más de cincuenta años jugando para Los Olivos. Desde aquellas primeras caimaneras, hasta hoy ,siempre han estado ahí. Recientemente formaron parte del equipo Super Seniors que quedó Campeón.Y todos los sábados entrenan preparándose para el próximo evento.  Es posible que la imagen que acompaña estas letras no sea la mas adecuada para la exaltación deportiva, pero así están los protagonistas hoy. Y además, después de cincuenta años sacrificando el cuerpo por el deporte, el espíritu también necesita un poco de esparcimiento


viernes, 17 de enero de 2020

Las ninfas desnudas de Toro Muerto

La crónica de los Perdidos en Toro Muerto gustó más de lo que yo esperaba, porque se me han acercado algunos amigos a contarme cosas que enriquecen la historia de aquel lugar paradisíaco que hoy ha desaparecido. Me dicen que, a mediados de los años 70, un grupo de mujeres alemanas hacían “camping nudista” en la orilla de la playa. Algunos muchachos que se enteraron de eso, iban a espiar escondidos entre chaparros y matorrales, para disfrutar de lo que significaba en aquellos días, ver mujeres con sus pechos al aire, tomando el sol bañándose desnudas.

La anécdota es perfectamente verosímil, porque entre los años 60 y 70  en Austria y Alemania, se acrecentó la práctica del nudismo, que inclusive llegó a ser una filosofía de vida que planteaba integrarse hacia la naturaleza de una manera diferente. Consideraban que el cuerpo humano no se creo para estar vestido, sino para andar desnudo. Y la mejor forma de disfrutar del sol, el aire y el agua, era exponerse a  ellos como Dios nos trajo al mundo. Ponían como ejemplo que, el placer de bañarse desnudo no puede compararse con el de estar tapado con un traje de baño, pues al salir del agua se mantiene una humedad corporal inconveniente que causa enfermedades y sensaciones desagradables.  
Hoy, cuando el desnudo femenino está a la orden del día por las redes sociales, puede parecer absurdo que unos ociosos se pongan a espiar campos nudistas, donde más que figuras esbeltas, abundan las barrigas y las estrías, de quienes se liberan exhibiendo cuerpos castigados por el tiempo que, más que alimentar la fantasía sexual, la espantarían rápidamente.  
Pero hay que entender a los jóvenes “espías” de Toro Muerto en los años 70. En el libro los Cuentos del silencio de Juan Jair Natera Tesillo,  se narra como  unos niños que todas las tardes iban a bañarse a la orilla de un río, los pescadores les advertían que se aparecía una ninfa. “No les creíamos, hasta que en uno de esos días en los que la desobediencia se impuso eclipsando toda advertencia, fue  allí un poco después de las 6, con el sol medio muerto sobre las aguas rojas, que la vimos por primera vez, era ella, la ninfa desnuda de la que nos habló mamá.  Y envuelta en los remolinos del río con una belleza indescriptible nos atrapó por encima del pánico profundo que en especial me invadió a mí. Desde ese día, después de verla ondear desnuda mostrando sus pechos juveniles, olfateables, suaves sobre la espuma, nos sentimos sorprendidos, porque en realidad era la primera vez que le veíamos las tetas a una mujer. Entonces decidimos no decirle a nadie que la habíamos visto y sería nuestro secreto más preciado y peligroso”.
Creo que eso fue lo que les pasó a los muchachos de nuestra historia, como nunca habían visto la desnudez femenina, incursionaban repetidamente a sus escondites sabaneros, para ver desde allí a “las ninfas de sus fantasías”
Y así aparecen los recuerdos o crónicas del viejo Toro Muerto: primero fueron los perdidos por la crecida del río y ahora aparecieron las ninfas, dejando cierta sospecha sobre el motivo de la costumbre de ir al rio: ¿nadar, pescar o ver a las ninfas?



domingo, 12 de enero de 2020

Perdidos en Toro Muerto


Laureano Rodriguez (hoy)
Cuando Los Olivos no era Puerto Ordaz, contaba con  lugares paradisíacos que regalaba la orilla del  Caroní. Desde el sector Los Pedregales, ubicado más o menos donde ahora está el Centro Ítalo venezolano, hasta El Silencio, al lado del acueducto del antiguo INOS (hoy Hidrobolivar), había playas, lagunas, caños y muchas otras cosas que luego desaparecieron con la represa. Era  la oferta de la naturaleza que invitaba a los vecinos a vivir en sintonía con ella

Se dice repetidamente que, Puerto Ordaz es una ciudad que siempre ha vivido de espaldas al rio, pero en Los Olivos eso no era así, porque constantemente se realizaban actividades turísticas, deportes náuticos, caza, pesca y muchas otras donde el río era protagonista .

Pero la naturaleza siempre trae algunos problemas, porque las orillas de los ríos son riesgosas  y eso preocupaba a los padres, ya que no había mayor placer para los muchachos de aquellos días que “irse para Toro muerto”. Mas de uno se perdió en el lugar causando angustia y preocupación, como fue la desaparición de Laureano Rodriguez,  Dorian Medina y Walter Acosta, que salieron a pescar y se aparecieron dos días después cuando los familiares ya temían lo peor

Cuenta Laureano Rodríguez (el de la foto) que, como de costumbre salieron a pescar en una orilla donde los árboles casi penetraban al agua y, sentados cómodamente en las ramas se podían lanzar los anzuelos al agua. Pero se encontraron inesperadamente atrapados en un grave problema: cuando abrían las compuertas de Guri, el nivel del río subía de manera rápida y considerable y eso ocurrió en aquel momento. El río comenzó a subir obligándolos a trepar a lo mas alto de los árboles donde tuvieron que pasar la tarde, la noche y el día siguiente, hasta que las aguas bajaron nuevamente y pudieron salir y regresar a sus casa.

Más de uno se perdió en Toro Muerto. Una Semana Santa, cuando al bajar el río, en el silencio se formaba una gran playa que se llenaba de temporadistas, de la misma manera que las playas de Sucre y Anzoátegui, mi hermano Gustavo, que tendría unos seis años, se perdió entre el río y el gentío por más de tres horas, hasta que apareció tranquilamente como si no hubiera pasado nada.

Toro muerto esta lleno de historias,-igual que Los Olivos- pero creo que una de las que causó más revuelo fue la desaparición de Laureano,Dorian y Walter, porque hasta las autoridades locales intervinieron tratando de localizarlos sin éxito en medio de la angustia de los familiares y vecinos. Gracias a Dios que solo fue un gran susto. Luego aparecieron temerosos, no por el peligro del que se habían salvado, sino por lo que les esperaba en la casa, ya que en aquellas épocas no existía la LOPNA y el castigo corporal era el mejor remedio para las imprudencias y la desobediencia.

 Hoy Toro Muerto, el paraíso de ayer, está debajo de las aguas  y solo queda los sectores populares que pueblan la orilla del río. Pero sus historias están vivas en el recuerdo de sus protagonistas, que ojalá se animen a contarlas, como lo hace Laureano, que no se olvida de los días y noches que pasó en la "copa  una mata" rodeado de agua y esos bichos que siempre traen las inundaciones repentinas.

viernes, 23 de diciembre de 2016

La caimanera Oliveña: historia de una amistad


Las caimaneras son competencias informales donde  todo se regula  mutuo acuerdo. Esto es lo que caracteriza a estos eventos populares: un grupo de aficionados se reúne para practicar un deporte; “pican” o seleccionan a los miembros de  cada equipo y compiten sin llevar el tiempo y sin necesidad de árbitros. Ojalá que  las relaciones sociales pudieran desarrollarse de esa manera y los odios y los conflictos desaparecieran. 

En Los Olivos las caimaneras futbolísticas se juegan desde su fundación: primero el escenario era cualquier terreno  donde se colocaban piedras como imaginarias porterías; después  se construyó un campo de fútbol, en el terreno que hoy ocupa el centro comercial, frente a la iglesia y, por último,  en la cancha que hoy disfrutamos.

La caimanera más importante y tradicional es la del 24 de diciembre: un evento que poco a poco trasciende lo deportivo para convertirse en un gran encuentro socio-vecinal de Navidad. Empezó como una simple competencia  entre solteros y casados para convertirse en una fiesta decembrina.

La caimanera Oliveña se ha hecho famosa en  la ciudad: hasta integrantes de la vinotinto han “pateado” los 24 de diciembre en los Olivos, cuando el vecindario se acerca a compartir en este evento.

Es muy difícil nombrar a todos los protagonistas de esta historia llena de anécdotas, donde destaca la presencia de Tiziano, que según dicen ha participado en todas las caimaneras; o  la destreza de Jose Antonio” para “robarse el pique” y agarrar siempre a  los mejores jugadores para su equipo. Y mucho otros que se “entonaban y entonan”  para aportar al evento el mejor capital del  ser humano: “trasmitir alegría”

La caimanera siempre trae novedades: el año pasado la nota destacada fue el aterrizaje de San Nicolás en helicóptero y la calidad de las exquisiteces que disfrutaron los asistentes; este año la cosa se presenta más atractiva, con la inauguración de dos canchas  de grama artificial, y otras sorpresas que promete Manolo y su equipo de organizadores. 

Pero lo más grande es la amistad: la caimanera es la oportunidad para demostrar que Los Olivos es mucho mas que un espacio para vivir, es la historia de un gran sentimiento: el cariño entre los vecinos. Aunque muchos amigos ya no  están presentes: siempre se recuerda a Carlitos, Franco y muchos otros que ahora se me escapan. Y este año es inevitable hablar del carismático “Poli” todo un personaje de nuestra historia, nuestras calles y nuestra cancha que partió hace poco.  El poli siempre estuvo viendo la vida desde las gradas, con una “filosófia de caimanera” que se manifestaba en sus frases celebres: ¿Como estas Poli? “fregao pero acostumbrao”.

En fin, otra vez la Navidad y la caimanera del 24, que siempre se disfruta en Los Olivos y nos quiere recordar que solo lo que nace del cariño y la ternura permanece. ¡Ojala que esto lo entienda el país!.


Y como ahora las imágenes son más importantes que las palabras, a continucaciòn se inicia la galería de La caimanera. Invitando a quienes quieran participar a que envíen sus fotos.

Los de siempre y los que faltan en la foto 
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Talento que no se olvida



 Y como siempre "el poli" 




 Y nos vemos en la caimanera del 24 y de la vida